INLAKESH

ALOHA

NAMASTE ...

Si bien todos los lugares son sagrados, precisamos todavía crear algunos en los que pongamos nuestra intencion de reconectar con la Divinidad, ya sea alli afuera o en nuestro interior

Necesitamos un lugar para estar en paz, para agradecer, para reverenciar, para orar, para estar en silencio, para sentir la tierra debajo nuestro, al cielo sobre nosotros. para abrir nuestra mente y nuestro corazón a lo sagrado.

Este templo está dedicado a todas las manifestaciones de lo sagrado en esta tierra, abarcando las antigüas tradiciones chamánicas comunes a casi todos los pueblos y sus desarrollos en todos los continentes y tiempos.

También lo dedico con gratitud a todos mis maestros, formales, informales, visibles e invisibles, presentes, pasados y en todos los terrenos de la vida. Gracias!

Paz profunda



Viajero del Infinito!

Que el eterno sol te ilumine siempre, que el amor crezca a tu alrededor y la luz pura de tu corazón te guíe de regreso al hogar.
Sat Nam




El desierto de lo real


"...la impecabilidad no tiene nada que ver con una posición mental, una creencia o algo por el estilo. Es consecuencia del ahorro de energía. Un guerrero acepta con humildad aquello que él es, y no pierde su poder lamentando que las cosas no hayan sido de otro modo. 

Si una puerta está cerrada, ¡uno no le pega de patadas y puñetazos! Más bien, examina con atención la cerradura y busca cómo abrirla. De igual modo, si su vida no es satisfactoria, el guerrero no se ofende ni se queja. Por el contrario, diseña estrategias para alterar el curso de su destino.

Si aprendemos a cortar nuestra autocompasión, y al mismo tiempo ponemos sitio a la fortaleza del yo, nos volveremos conductos del intento cósmico y canalizaremos en nuestro favor torrentes de energía. 

Para fluir de esa manera, debemos aprender a confiar en nuestros recursos y comprender que nacimos con todo lo que necesitamos para la extravagante aventura que es nuestra vida. Como guerrero, cada hombre o mujer que se adentra en los caminos de la brujería sabe que es responsable por sí mismo. No mira a los lados buscando aprobación o tratando de descargar en otros sus frustraciones.

Don Juan me decía: "Lo que buscas está en ti mismo. Lucha para que tus acciones sean finales y tu brillo propio ¡Comprométete internamente antes de que sea demasiado tarde!"
Armando Torres, "Encuentros con el Nagual..."

Lo Impecable


“Yo le narré el modo en que don Juan logró hacerme entender en qué consistía la impecabilidad. Atravesábamos un día un barranco de paredes muy escarpadas; un enorme peñasco se desprendió de su sostén rocoso y cayó con fuerza formidable al fondo del cañón, a veinte o treinta metros de nosotros. El tamaño de la piedra hizo que su caída resultara impresionante. Dijo que la fuerza que rige nuestros destinos está fuera de nosotros y nada tiene que ver con nuestros actos ni con nuestra voluntad. En ocasiones, esa fuerza nos lleva a detenernos en el camino para inclinarnos a atar los cordones sueltos de los zapatos, como yo acababa de hacer, y ganar así un momento precioso. De seguir adelante, era indudable que el inmenso trozo de roca nos hubiese aplastado. No obstante, otro día, en otro desfiladero, era probable que la misma decisiva fuerza exterior nos obligara a anudarnos los cordones en el preciso lugar sobre el cual descendiera un canto rodado de iguales dimensiones. En ese caso, nos hubiese hecho perder un momento precioso: de continuar caminando, nos habríamos salvado. Don Juan concluyó que, dada mi total falta de control sobre las fuerzas que decidían mi destino, el único acto de libertad posible consistía en atarme los cordones impecablemente”
Carlos Castaneda El segundo anillo de poder
“Yo le narré el modo en que don Juan logró hacerme entender en qué consistía la impecabilidad. Atravesábamos un día un barranco de paredes muy escarpadas; un enorme peñasco se desprendió de su sostén rocoso y cayó con fuerza formidable al fondo del cañón, a veinte o treinta metros de nosotros. El tamaño de la piedra hizo que su caída resultara impresionante. Dijo que la fuerza que rige nuestros destinos está fuera de nosotros y nada tiene que ver con nuestros actos ni con nuestra voluntad. En ocasiones, esa fuerza nos lleva a detenernos en el camino para inclinarnos a atar los cordones sueltos de los zapatos, como yo acababa de hacer, y ganar así un momento precioso. De seguir adelante, era indudable que el inmenso trozo de roca nos hubiese aplastado. No obstante, otro día, en otro desfiladero, era probable que la misma decisiva fuerza exterior nos obligara a anudarnos los cordones en el preciso lugar sobre el cual descendiera un canto rodado de iguales dimensiones. En ese caso, nos hubiese hecho perder un momento precioso: de continuar caminando, nos habríamos salvado. Don Juan concluyó que, dada mi total falta de control sobre las fuerzas que decidían mi destino, el único acto de libertad posible consistía en atarme los cordones impecablemente”

Carlos Castaneda El segundo anillo de poder
 

Impecabilidad


“-La impecabilidad, como tantas veces te lo he di­cho, no es moralidad -me dijo-. Sólo parece ser mora­lidad. La impecabilidad es, simplemente, el mejor uso de nuestro nivel de energía. Naturalmente, requiere frugalidad, previsión, simplicidad, inocencia y, por sobre todas las cosas, requiere la ausencia de la imagen de sí. Todo esto se parece al manual de vida monástica, pero no es vida monástica.

"Los brujos dicen que, a fin de tener dominio sobre el movimiento del punto de encaje, se necesita energía. Y lo único que acumula energía es nuestra impecabili­dad...

La verdade­ra dificultad no está en mover el punto de encaje ni en romper la continuidad. La verdadera dificultad está en tener energía. Si se tiene energía, una vez que el punto de encaje se mueve, cosas inconcebibles están al alcance de la mano.

Don Juan explicó que el aprieto del hombre moder­no es que intuye sus recursos ocultos, pero no se atreve a usarlos. Por eso dicen los brujos que el mal del hombre es el contrapunto entre su estupidez y su ignorancia. Dijo que el hombre necesita ahora, más que nunca, aprender nuevas ideas, que se relacionen exclusiva­mente con su mundo interior; ideas de brujo, no ideas sociales; ideas relativas al hombre frente a lo desconoci­do, frente a su muerte personal. Ahora, más que nunca, necesita el hombre aprender acerca de la impecabilidad y los secretos del punto de encaje.

-El ser devorado por el monstruo era algo simbólico -replicó el nagual Julián, en voz baja-. El verdadero monstruo es tu estupidez. Ahora mismo estás en peligro mortal de ser devorado por ese monstruo…” 

Carlos Castaneda. El Conocimiento Silencioso.

Autocompasión




"No hay manera de librarse de la autocompasión de una vez por todas. Tiene un papel y un lugar definidos en nuestras vidas, una fachada definida y reconocible. Así, cada vez que se presenta la ocasión, la fachada de la autocompasión se activa. Tiene una historia. Pero si uno cambia la fachada, cambia su lugar de prominencia. Las fachadas se cambian modificando los elementos que las componen. La autocompasión resulta útil a quien se siente importante y merecedor de mejores condiciones y de mejor trato, o bien a quien no quiere hacerse responsable de sus propios actos que lo condujeron al estado que suscitó su autocompasión.



Cambiar la fachada de la autocompasión significa sólo que uno ha asignado un lugar secundario a un elemento que antes era importante. La autocompasión continúa siendo un rasgo prominente pero ahora ha pasado a un segundo plano. Al igual que la idea de la propia muerte inminente, la idea de la humildad del Guerrero o la idea de la responsabilidad por los propios actos estuvieron durante una época en un segundo plano sin ser nunca utilizadas hasta el momento en que se convirtió en Guerrero.



Los Videntes han descubierto que la sacrosanta importancia personal no es más que autocompasión disfrazada."



Don Juan Matus
 

Si uno empieza...





"Y así debería mirar (un boddhisatva
el mundo temporal del ego-

Como una estrella que cae, 
o Venus eclipsada por el alba,
una burbuja en una corriente, 
un sueño,
La llama de una vela que chisporrotea y se va." 

Sutra del Corazón